Cuando el cuerpo empieza a responder (aunque no todo sea perfecto)

Ha pasado bastante tiempo desde el último post.

Estamos ya a finales de enero de 2026, y creo que precisamente por eso tenía sentido parar un momento y contar cómo ha ido evolucionando todo este tiempo.

Porque entrenar no es escribir cada semana. Entrenar es acumular semanas, aunque no siempre apetezca.

Desde el último post han cambiado varias cosas, y casi todas para bien.

Entrenar con Alberto: menos caos, más sentido 🧠

Una de las decisiones más importantes ha sido entrenar con Alberto, mi entrenador. Tener a alguien que te planifique, te frene cuando toca y te apriete cuando puedes, cambia mucho las cosas.

No entreno más horas que antes, pero entreno mejor.

Con más cabeza y menos improvisación.

Y eso, poco a poco, se nota.

Adiós al gimnasio (al menos de momento) 🏋️‍♀️

El viernes tomé otra decisión: me quité del gimnasio.

No porque no crea en el trabajo de fuerza, sino porque era inviable. Siempre lleno, colas para todo y cero ganas de ir sabiendo que iba a perder tiempo y energía.

En su lugar, voy una vez por semana al centro de entrenamiento de Javi, donde hago fuerza bien hecha, sin prisas y con atención. Prefiero eso a pagar un gimnasio al que no voy o del que salgo frustrada.

Menos es más, también en esto.

Pequeñas victorias que antes parecían grandes 🚴‍♀️

Y ahora viene la parte que más ilusión me hace contar.

Hace unos días conseguí hacer una ruta de 30 kilómetros en bici sin acabar destrozada.

Sin llegar a casa arrastrándome.

Sin sentir que había dado algo por encima de mis posibilidades.

Puede parecer una tontería para quien rueda mucho más, pero para mí es una señal clara de que algo está funcionando.

De que el cuerpo empieza a adaptarse y de que el trabajo constante, aunque lento, suma.

No fue una ruta épica.

No fue rápida.

Pero fue sólida.

Entrenar sin filtros también es esto ✨

Sigo teniendo días malos.

Sigo teniendo semanas mejores y peores.

Sigo lejos de cualquier versión idealizada del “estar en forma”.

Pero ahora también tengo datos, estructura y sensaciones nuevas.

Y, sobre todo, la tranquilidad de saber que estoy avanzando, aunque no sea de forma espectacular.

Entrenar sin filtros no va de hacerlo perfecto. Va de seguir, ajustar y celebrar estas pequeñas mejoras que, vistas con perspectiva, no son tan pequeñas.

Seguimos 💪

Deja un comentario

¡Soy Marta!

Fotografía de Marta Torre con casco de ciclismo.

Este es mi rincón para hablar de entrenamientos sin postureo: bici, fuerza, nutrición y cómo me siento en el camino. Aquí no hay filtros, solo deporte y vida real.